Negros los ha habido siempre. De los que escriben para otros, por pasta. Como debe de ser. Se escribe por pasta o en busca de gloria. Frustrados o mercenarios. De eso trata la última película del preso Roman Polanski, empapelado por enrollarse con la modelo (menor) a la que fotografiaba para una sesión de moda de Vogue. The Ghost Writer, maltraducida por algún irresponsable como El escritor, en vez de El negro. Fuí a verla una tarde de lluvia en Madrid y en el cine la media de edad no bajaba de los 40. ¿Donde están los chavales?...
Disfrute mucho la peli, basada en un libro de Robert Harris, recordaba a Frenético y la recomiendo sin duda. Estuvimos a punto de darle la portada de Esquire Abril a Pierce Brosnan pero al final en la redacción cambiamos de idea. Me alegro porque el que realmente está estupendo y el verdadero protagonista es Ewan McGregor y desde luego Polanski. Como compañero de fila, Vargas Llosa, vecino de la Plaza Mayor, acompañado de señora y dos parejas. Un escritor viendo la historia de un negro. Mola ir al cine. El cine en el cine.
