Adoro al octogenario Milton Glaser. Tuve la oportunidad de conocerlo en un congreso sobre diseño en prensa en la Barcelona de los 90 cuando yo tripulaba el intento de reconversión de la vetusta El Gran Musical (Bosé se dejó embarazar), entonces EGM. Milton Glaser, es muchas cosas, pero por situarle es el venerado autor de I love (sustituyase por un corazón rojo) New York (¿Dónde estabas tú en 1976?), el último logotipo de La Vanguardia o la cabecera de la revista New York de Rupert Murdoch.
domingo, noviembre 22
En esto creo, Milton Glaser
Adoro al octogenario Milton Glaser. Tuve la oportunidad de conocerlo en un congreso sobre diseño en prensa en la Barcelona de los 90 cuando yo tripulaba el intento de reconversión de la vetusta El Gran Musical (Bosé se dejó embarazar), entonces EGM. Milton Glaser, es muchas cosas, pero por situarle es el venerado autor de I love (sustituyase por un corazón rojo) New York (¿Dónde estabas tú en 1976?), el último logotipo de La Vanguardia o la cabecera de la revista New York de Rupert Murdoch.
jueves, octubre 1
Relax en el Mandarín

Tammy Peters es una anfitriona estupenda. Y tiene motivos. El Hotel Mandarin de Nueva York (Columbus Circus con Central Park) compite por el preciado lugar del mejor hotel de la ciudad, en la isla con los mejores hoteles del mundo. La última vez que me aloje en sus habitaciones, compartí ascensor con Paul Simon que cantaba en su barrio, reinaugurando el diminuto Beacon Theater con una serie de veladas temáticas. En eso pienso mientras me zambullo en el spa del Hotel Mandarin. Planta 35, un pilón de metro y medio de agua termal, frente a los ventanales de la ciudad insomne, capaz de quitarle el jet lag al más bruto. En la sala continua, la de relajación, con vistas a las mismas aguas apacibles del Hudson en las que amerizó un avión hace unos meses sin ni un solo herido, recibe a uno de los trasanlanticos de Cunard que acaban de llegar a Manhattan. El Spa del Mandarin bien podría ser el mejor de la ciudad, gracias Tammy, volveré con amigos.
miércoles, julio 29
Suerte Elmo

Me considero afortunado de poder haber hecho esta foto. Llevaba observando a Elmo en Times Square varios días, con un calor sofocante y lluvia, imperturbable ante el olor de los peanuts. Minutos antes de mi check out lo pillo “hasta los huevos del puto disfraz que le da de comer”, matando al personaje y recuperando la persona. Le pido permiso y le retrato con el Iphone. El 3gs se quedó en el taxi, suerte que en el trayecto al aeropuerto de Newark al descargue en el Macbook. Más simpático que el muñeco. Suerte en Sesame New York Street amigo.
